Iphone viajero.

Tenía que publicar algo, Egipto puede esperar.

Llevaba mucho tiempo esperando el concierto de Alejandro Fernández, ¿alguna vez han sacado el estrés cantando? Pues a eso iba, a sacar toda la carga emocional por las cosas que he pasado y qué mejor que haciendo una de las cosas que más amo, que es ir a conciertos.

Pero esto no es una reseña del concierto, más bien es una pequeña historia de cómo inició la travesía de mi celular, el cual fue robado en ese concierto, dándome la valiosa lección de… realmente no sé qué lección, pero ahí les va la historia.

Terminando el concierto, me dirigía a cualquier taxi de esos que triplican el precio pero que al final te llevan sano y salvo a casa, donde antes de subirme recuerdo haberle escrito a la chica con la que estoy saliendo solo para decirle que durante todo el concierto no tuve señal; esa fue la última vez que vi mi celular conmigo, el que me acompañó a tantas aventuras por el mundo y que decidió continuarlas sin mí.

Obviamente la frustración, desesperación, loquera me invadió, tanto por el cel como por toda esa información que irresponsablemente guardamos a la vista de cualquier delincuente. Pero no es nuestra culpa, la tecnología nos ha obligado a que así sea.

Lo primero que hice fue correr a casa, donde estaba mi iPad, para ubicar el teléfono, donde efectivamente, la última ubicación era en la Plaza de Toros de CDMX. Ya era de madrugada, 1 am aproximadamente, así que procedí a hacer lo que cualquiera haría: marcarle a mi mamá (no es broma, quería avisarle que estaba bien). En fin, toda una madrugada de cambiar contraseñas, bloquear el teléfono y, por supuesto, estar desesperanzado de que no me lo iban a devolver, porque tercer mundo. (Sé que hay gente buena, pero a mí no me ha tocado).

A altas horas de la madrugada, aproximadamente a las 3 am, mi teléfono SE MOVIÓ DE LA PLAZA DE TOROS a una ubicación que me desesperanzó aún más: era en la Colonia Maravillas en Ciudad Nezahualcóyotl. No quiero sonar despectivo, pero hablar de esa zona era saber que jamás volvería a ver mi celular. Aun así, el intento se haría.

Luego de descansar 2 horas y no dormir bien porque el estrés emocional me dominaba (no por el cel, era un cúmulo que ya platiqué), era hora de buscar la forma de recuperar el cel. Una persona me hizo el enorme favor de ir a la dirección donde se encontraba el cel. Había una luz de esperanza cuando le abrieron la puerta en la dirección y era una chica, la cual le comentó a esta persona que le permitiera tantito, que iba a revisar con las otras personas que vivían en el edificio. Al cerrar la puerta, esta chica no volvió a aparecer.

Era claro, se lo robaron.

Ya teniendo la certeza de que no lo recuperaría, al menos la ansiedad se calmó un poco. Era hora de regresar a casa en Qro, sin música porque sin cel.

Al ser domingo no había nada más que hacer, así que dormí lo que necesitaba dormir.

Iniciaba la semana. Ya consciente de que no volvería a ver mi cel, decidí por curiosidad ver qué hacían con él, y cuál fue mi sorpresa que al realizar la localización, ya se encontraba en la Plaza de la Tecnología. En ese momento sí me preocupé; esos ñoños ladrones sí tienen la capacidad de desbloquear mi celular y robarse mis datos.

No pasa nada, mi cel no se movía, hasta que me llegó un correo que aceleró mi corazón: habían accedido a mi Facebook. Digo, no tengo nada más que solicitudes de vida en Candy Crush, pero el hecho de que hayan entrado fue para mí preocupante, así que cambié contraseñas también de redes sociales y me calmé un poco.

Pasaron los días, no había señales de que hayan accedido a mi cel, pero seguía monitoreándolo, hasta que mi cel dio señales de movimiento. ¿Cuál fue mi sorpresa? Estaba en un UPS, empresa que como todos saben se dedica a realizar envíos a todo el mundo. Al principio pensé: “seguro ya lo vendieron y lo mandaron a otro ingenuo sin saber que es un cel robado y bloqueado”. También pensé que podría estar en camino a Guadalajara, donde está lleno de hackers, y eso al menos me dio a entender que no lograron desbloquearlo (aun así, ¿cómo entraron a mi Facebook?).

Seguí monitoreando la ubicación, pensando que se iría a cualquier otro destino menos al que llegó. Mi cel había viajado hasta ¡HONG KONG! Ahora que si de hackers hablamos, ahí sí o sí lo iban a desbloquear. Pero ya era consciente de que la intención no eran los datos, sino el dispositivo, aunque también me hacía pensar, ¿valdrá la pena tanto esfuerzo por desbloquear un simple dispositivo? Yo creo que sí, sin caras esas cochinadas.

Screenshot

En un último intento de hacer que la gente se toque el corazón y me devuelvan mi hermoso teléfono morado, mandé un correo a la empresa donde se encontraba en Hong Kong. Mencioné toda esta historia que estoy contando, pero con más drama, con la esperanza de que al menos me dijeran “ya ni lo busques, mi compa”. Claro, en chino. Pero en el proceso de escribirles el correo, quise indagar más en el negocio donde se encontraba mi cel, y ¿cuáles eran los comentarios? ERA UNA EMPRESA QUE SE DEDICABA A COMPRAR TELÉFONOS PERDIDOS O ROBADOS DE TODO EL MUNDO. Ese fue el fin de toda esperanza. Quiero verle el lado gracioso, pero me hace creer en lo increíble que puede ser toda esta red de delincuencia (porque sí, robar es un delito) y en cómo de un mendigo concierto que ni estuvo tan chido, mi teléfono haya terminado en una empresa que compra teléfonos robados de todo el mundo.

No tenía nada que escribir y ustedes chismosos seguro querían saber. Afortunadamente esto solo fue un accidente en el que se me cayó y terminó en manos de un delincuente ladrón. Pero si creen que exagero en mi preocupación por los datos del teléfono es porque hemos tenido muy malas experiencias familiares, donde realmente peligraba la integridad de alguien. Y si leyeron hasta aquí, aunque sea por chismosos, recuerden siempre cuidar sus datos, no expongan datos personales ni sensibles. Tengan doble verificación en aplicaciones importantes, bancos, redes sociales, si invierten obviamente en sus casas de bolsa, brokers, lo que sea. Cuiden la información, que en estos tiempos donde la tecnología es todo para nuestra identidad, es muy peligroso que pueda caer en manos de gente mala.

En fin, RIP mi cel.

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Ro.

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