Odin Dupeyron.

Jamás creí decir que una obra de teatro me pudiera cautivar. En serio, soy demasiado amargado para esas cosas. Pero la experiencia de vivirlas me hizo acudir a un monólogo, esos donde una sola persona se para al frente a hablar por dos horas. Suena aburrido, ¿verdad? Pues mi sorpresa fue que, como primerizo en este tipo de experiencias, tuve la dicha de que fuera con un exponente que, por su larga experiencia, ya sabe cómo dominar un escenario. El nombre del artista es Odin Dupeyron con su obra ¡A Vivir!.

No entraré mucho en detalles. Les diré como esas personas que deciden hacer sus retiros espirituales en el bosque a las 3 de la madrugada, deben vivir la experiencia.

La primera vez que fui a esta obra (porque fui 2 veces) llevé a mi mamá, una experiencia que solo podría haber vivido con ella, la mujer más especial en mi vida. Ambos salimos con un sentimiento reflexivo de replanteamiento a las decisiones que hemos tomado en la vida y lo que sigue. Claro que al día siguiente se me olvidó todo y volví a ser el mismo de siempre.

La segunda vez fui con mi ex pareja. Sinceramente esperaba una recepción más cautivante para ella, al menos una charla profunda de camino a casa como cuando salí la primera vez. Pero bueno, no todos tenemos las mismas emociones y formas de expresarnos, debo respetar eso. Al final hay gente que incluso pudo parecerle aburrida. Siento que mi yo de hace 15 años jamás se hubiera interesado. Agradezco un poco a la experiencia que te da la vida para valorar, experimentar y atreverse a probar cosas nuevas. Y todo esto lo pensé antes de ver la obra ¡¡heeee!!

 

La segunda obra que vi de este artista se llamaba “Lucas”. Puedo pensar que esta obra no es para todos, por mucho que no nos guste y sin predicar que soy una persona “open mind”, esta obra, desde mi perspectiva, habla de la aceptación no solo a pensamientos diferentes, sino también aceptación a nosotros mismos, a oportunidades que podemos perder por el “qué dirán”, oportunidades que nos pueden cambiar la vida si tomamos la decisión correcta (o incorrecta).

Hablando de tomar decisiones en la vida, ya sean buenas o malas, nos lleva a la tercera obra y que considero mi favorita llamada “Veintidós Veintidós”. Definitivamente esta era la obra ideal que debí ver cuando tenía 18 años y pasaba por los momentos más depresivos de mi vida (bueno también a los 15, 22, 24 y 28). Bueno, en realidad es buena para cada momento de la vida, aunque personalmente pienso que entre más joven mejor. Esta obra me hizo ver el privilegio que tengo de tener la familia que tengo, de los amigos que tengo e incluso de la oportunidad que tengo de realizar lo que me gusta. Hay personas que nacen en familias conflictivas, con infancias difíciles y situaciones extremadamente complicadas en la vida, aunque eso sí, siempre son nuestras propias decisiones las que nos hacen continuar con la vida que llevamos o intentar cosas nuevas, sean para mejorar o también ¿por qué no? la posibilidad de empeorar.

Hay otras obras de este artista que no he tenido la oportunidad de ver, pero que sin duda en cuanto pueda aprovecharé la oportunidad y claro, llevaré siempre a alguien especial (o no tanto) para transmitir el mensaje, igual las diferentes interpretaciones dan mucho tema de conversación.


Odin Dupeyron es un artista que tiene mi más grande admiración, por lo que he visto en los foros donde se presenta, su público es mayoritariamente adultos, quizás me atrevo a decir que arriba de 40, pero debo decir que con 26 años que lo vi por primera vez, lo disfruté tanto que ahora a mis 30 deseo ver a más jóvenes en los foros e incluso espero poder difundir sus mensajes e incitar a la gente a ver sus obras.

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Ro.

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