Palmer

Siempre que veo tráilers de películas que sé que me van a tocar fibras sensibles, las guardo en mi lista de “Películas por ver”. Pero esta vez, las redes sociales me bombardearon con publicidad de Apple TV de la película “Palmer”. Que, sí, al principio consideré guardar para después, pero fue tanta la insistencia de esos anuncios que decidí verla el primer fin de semana desde que vi los anuncios. 

Cuando vi por primera vez el tráiler de la película, pensé: “seguro otra película de un niño ‘diferente’ a los demás al que bullean”, pero al final consideré que la película se centra más en Eddie Palmer (Justin Timberlake) —pues sí, ¿verdad? Así se llama la película— que en el niño Sam. Pero con un mensaje donde él tiene toda la carga, tanto narrativa como reflexiva, sobre la aceptación y la empatía, ya que Sam vive situaciones que, si bien no tienen relación a su estilo y forma de ser (donde, investigando un poco, se denomina “queer”), hay muchos aspectos en los que sí es bulleado o discriminado, y lo que aparentemente puede ser más duro, siendo un niño de tan solo 8 años. 

En un resumen sin spoilers y rápido: trata sobre Palmer, recién salido de la cárcel, que si bien no tiene tanta relevancia ese hecho, le hace parecer, en contexto, que es un hombre rudo. Y por azares del destino, tienen que cuidar a Sam, mostrando 

una parte de sí mismo que nos hace pensar todo lo contrario a como lo querían pintar (pero vamos, ¿dónde le vieron el aspecto de hombre rudo a Justin Timberlake? Hasta yo lo quiero abrazar). 

Por otro lado, tenemos a Sam, un niño queer que pasa por situaciones difíciles, tanto familiares como sociales, pero que no evita que sea un niño con mucha personalidad, carismático, divertido y atrevido. 

Es una historia muy emotiva, pero que personalmente no me pareció tan dramática. Sí, pasan cosas tristes, pero son cosas que aparentemente estamos preparados para ver en una película de este estilo. Vamos, nada nuevo: discriminación al niño diferente, pero con un toque de satisfacción al ver que el niño siempre es feliz.

Creo que, en los momentos de cambios grandes y necesarios que estamos viviendo actualmente, esta película podría hacernos reflexionar acerca de la aceptación a las personas que piensan diferente a nosotros. Nadie sabe por qué situaciones pasan todos y cada uno de nosotros. Como lo vemos en la película con Sam, hay problemas ajenos a su estilo de vida, pero que son más comunes a los que se consideran “normales”, y no todos tienen la fortaleza ni la valentía para afrontarlos como lo hace Sam. 

Por otro lado, Palmer parece que siempre fue una buena persona, pero el destino jugó en su contra. Y al parecer, cuidar a Sam es la forma de enmendar sus errores del pasado y un buen motivo para salir adelante después de haber estado 12 años en la cárcel.

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Ro.

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