Chiapas.

La primera aventura del año 2024, luego de recorrer una ciudad con un estilo europeo como lo es Buenos Aires, tocaba el turno de darme un baño de naturaleza que bien nos hace falta a todo el mundo, díganselo a los capitalinos, aunque igual ya es una mezcolanza de naturaleza con urbanización. Tenía una deuda pendiente para conocer mi siguiente destino que era Chiapas.

El estado más al sur del país, pegado a la frontera con Guatemala (con quien también tengo una deuda pendiente). Estado donde encontramos uno de los más famosos y maravillosos paisajes naturales como lo es El Cañón del Sumidero e incluso un sitio si bien, no muy escondido, es un pueblo mágico muy característico por la presencia de hippies con quien tuve oportunidad de convivir y claro, llevarme lo mejor de ellos en mi mente.

Demos inicio a esta nueva aventura con el famoso Cañón del Sumidero y la festividad anual de Chiapa de Corzo.

21 de Enero.

Estas experiencias nacionales me encantan porque en cuanto llegas a tu destino, no estás tan casado para ofrecer toda tu energía y comenzar en cuanto pones un pie y así fue, del aeropuerto de Tuxtla Gutiérrez (Capital del estado) nos dirigimos al embarcadero que nos daría un recorrido por el Cañón del Sumidero. Creo que todo cobra sentido al escuchar “Maravilla Natural” cuando estás recorriendo y admirando todas las formaciones rocosas de más de 1 km de altura, observando animales en su naturaleza tales como cocodrilos, mono araña y toda clase de aves. Es impresionante recorrer todo esto y que no te pasen ideas en la cabeza de que puede maravillarte más, si la intervención humana al construir una maravilla como La Muralla China o la magnificencia de la naturaleza al crear este tipo de paisajes. El mundo es una combinación de contrastes naturales y artificiales que si no nos disponemos a disfrutar, terminaremos siendo unos amargados, observar el cielo es gratis.

Luego de recorrer estas murallas naturales que bien le pudieron servir a los Chinos para evitar a los mongoles, pero ni modo, les tocó construir, tocaba el turno de probar la comida tradicional de Chiapas. ¡¡AMO MI PAÍS!! De verdad tenemos la comida más deliciosa del mundo, tomen esa Italianos, Peruanos, Argentinos, Españoles… y creo que puedo decirlo con objetividad, pero en fin, probar el Pox, pozol, sopa de chipilin, cochito y acompañado de tortillas, tortillas everywhere, de verdad que un tour gastronómico por el país es la mejor idea que cualquier extranjero o ¿por qué no? nacional, puede realizar.

Continuando con el día con la panza llena y el corazón contento era hora de un pequeño descanso porque recordemos que llegamos el mismo día que comenzamos la aventura.

Luego de dejar todas nuestras pertenencias en el hotel, nos dirigimos a algo que realmente no entendía lo que iba a pasar, le llaman la batalla naval.

Me imaginaba una festividad tradicional donde hay juegos mecánicos, algodón de azúcar, juegos de azar, etc. pero oh no, como siempre me vuelvo a equivocar y equivocarme cada vez me está gustando más, ya que fue sorpresivo para mí desde el momento en el que llegamos, era al mismo embarcadero donde dimos el recorrido del cañón del sumidero en la mañana, pero ahora dirigiéndonos en otra dirección, donde un montón de botes, amontonados y llenos de desconocidos nos dimos a la tarea de esperar el inicio de todo.

Dando las 9 pm comenzó el espectáculo, fuegos artificiales como nunca había estado tan cerca, navegando por el agua en un barco con mis compañeros del grupo, fue mágico, esos momentos son invaluables.

Luego de un maravilloso día que daba inicio a esta aventura, era hora de descansar para el Highlight del viaje, un recorrido ecoturista que llevaba a un destino apoteósico llamado El Arco del Tiempo.

22 de Enero.

En punto de las 6 am (flojera) nos dábamos cita con el grupo en el lobby del hotel, aún no sabía muy bien lo que me esperaba (nunca se lo que me espera jaja) solo se hacía mención de un camino largo por la montaña para llegar al Arco del Tiempo, y digo, me consideré con la suficiente experiencia, energía, disposición y motivación para lograrlo, ya que no era mi primera vez en una montaña, aunque sí era mi primera vez en una montaña con un pie lastimado, igual no me iba a rendir.
Llegamos a la zona donde daría inicio esta larga, pero larga, pero laaaaaaaaaaaaaaaaaaaarga caminata, con la mala suerte de que un día anterior llovió y crearía un lodazal un tanto peligroso que haría más lenta la caminata por hacerlo con prudencia, pero era un buen día, ni mucho calor ni mucho frío, porque claro, sudaríamos como si de un verano húmedo tratara, pero bueno, nada nos detendría y comenzamos…

No hay mucho que decir, más que fueron, creo recordar, 6 horas de senderismo, de lodo, moscos, sudor, caídas, golpes, raspones, torceduras, desesperación y muchas veces querer declinar la aventura y volver a casa. Aunque algo nos motivaba a seguir adelante, creo que en mi caso ya no era el destino, eso quedó en segundo término, que claro, quería verlo, pero mi mayor impulso para lograrlo fue que se convirtió en un reto de resistencia o competencia conmigo mismo tanto física y mentalmente y el premio se convertiría en el destino.

Debo confesar, el no saber cuándo iba a llegar al destino me estaba frustrando, no tenía agua ni comida y la persona que me acompañaba (porque me separé del grupo debido a la lentitud por mi pie lastimado) me comentaba a cada rato que si faltaba mucho y lo peor de todo es que no mentía y terminé muy enojado, incluso llegué a creer que el destino no valía la pena.

Después de esas largas horas, ¡LO LOGRÉ! Vi la luz que marcaba el destino (o puede que me haya estado muriendo), con la cabeza caliente decidí tomar un poco de agua de río que circulaba por la zona y aventarme a la cara, cabeza y a la boca para tomármela con todo y bichos. Llegaba al destino con una nueva sorpresa, bajar tenía que hacerse con una tirolesa, de esas que lastiman todo el cuerpo, pero bueno, ya era lo de menos y basta de quejas… El destino, amigos míos, el destino fue la medalla de oro a esta olimpiada maratónica, qué paisaje tan hermoso, qué maravilla natural tan imponente y magnífica, la naturaleza amigos míos, es la mejor arquitecta.

No quedaba mucho por hacer, descansar, cenar tamales y platicar, con un buen campamento, mi cuerpo cayó y dormí (o al menos lo intenté) hasta la mañana siguiente.

23 de Enero.

Era hora de tomar y tomar y tomar fotos, porque así como llegamos, así debíamos regresar, todo mundo agarró sus chivas, y a regresar siguiendo los mismos pasos por donde llegamos aunque ahora el destino era la supervivencia.
El cuerpo estaba demasiado cansado pero mi mente estaba agradecida por no rendirse, es realmente algo muy reflexivo, la mente domina al cuerpo y logra algo que jamás creí poder lograr.

Hora de dormir.

24 de Enero.

Era el último día en el que conviviría con el grupo con el que iba, una mañana en la que todos estábamos muy cansados pero con ganas de seguir tomando fotos, así que nos dirigimos a los miradores del cañón del sumidero, sí, ese en el que navegamos primero por el río, ahora nos encontrábamos en su cima para contemplar la otra perspectiva, una interesante forma de ver desde distintos ángulos la maravilla que nos ofrece la naturaleza.

Era hora de despedirme del grupo, ellos regresaban a casa pero yo, decidí quedarme 2 noches más para conocer la parte más mágica de Chiapas, de hecho, decidí quedarme porque una de las chicas del grupo me habló de un lugar misterioso que cuando me hablan de misterio despiertan el gusano curioso que vive en mi cerebro y me dice a gritos ¡Tienes que ir ahí! Pero bueno, ya llegaremos al meollo de este lugar místico.

Fuimos a dejar al grupo al aeropuerto y de ahí realicé una mini aventura con uno de los guías para llegar a mi siguiente destino, San Cristóbal de las Casas, me llamaba mucho la atención este lugar porque todo mundo me habla de la multitud de hippies que hay en este lugar, los hippies me caen muy bien porque son como esos europeos primermundistas marihuanos que buscan sobrellevar su vida agradeciendo a la naturaleza y reflexionando sobre el mundo materialista capitalista mientras comparten sus ideas a través de un iPhone.

El pueblo de San Cristóbal fascinante, relajante, alegre, feliz y te arropaba con el carisma de la gente, así que decidí irme de compras por mi sombrero aventurero y mi poncho, para tomarme unos buenos y deliciosos mezcales con la gente tan increíble que pasaba por las calles, llegué a un lugar, me senté y terminé dos horas hablando con una de estas chicas hippies italianas muy agradable y a decir verdad muy inteligente, ¿saben? la descripción que hice anteriormente no fue con intención de juzgar, creo que el hecho de que todos tengamos una perspectiva diferente de la vida es lo que hace interesante vivir en sociedad, una chica que nació en Italia y llegó a San Cristóbal de las Casas para convivir con la naturaleza, tiene MUCHÍSIMO que mostrar al mundo. Todos tenemos algo que mostrarle al mundo.
Pero bueno, después de esa charla en la que a partir de ahora le daré las gracias a la naturaleza cuando me coma una lechuga, decidí regresar al hotel, cuando de repente ¡ZAZ! Una chica queer me comenta de un evento que se realizará en un bar en unos minutos y ¿Recuerdan el gusano de la curiosidad? Pues ahí tienen a Rodrigo en un bar gay viendo un desfile drag, honestamente me encanta la libertad con la que representan su cultura, orientación y sus decisiones, todo mundo debería ser libre de vivir su vida como quieren sin temor a que alguien te juzgue o discrimine.

Terminando el show decidí, ahora sí, regresar a casa cuando de repente ¡ZAZ! Un carrito de tacos se atravesó en mi camino y pensé un taco ¿por qué no?… Fueron 6 tacos, ahora sí a dormir.

25 de Enero.

Tengo una frase que dice, el último plan no siempre es el mejor, mi último plan de la noche anterior fueron esos 6 tacos, pues ¿recuerdan ese lugar lleno de misticismo que mi gusano me hizo querer conocer? Me lo perdí por una infección estomacal que me dejó tendido en cama todo el día en el que volví a ver esa luz del arco del tiempo pero ahora sí era mi muerte, bueno pues llegó un doctor a salvarme aunque se me arruinó el día completo.

26 de Enero.

Afortunadamente, los guías que me darían el tour por el místico lugar me lo reprogramaron para este día, yo estaba preocupado por mi estómago, pero bueno, tenía que ir sí o sí porque era la parte personalmente más emocionante de esta última parte del viaje. Era hora de conocer Chamula.

¿Por qué hablo de un lugar místico y espiritual sobre este lugar? Aquí encontramos una iglesia en la cual aún se conservan las raíces indígenas prehispánicas combinadas con el catolicismo, en donde en la iglesia de San Juan Bautista, se realizan rituales y ceremonias místicas y espirituales donde incluyen el uso de velas, aromas, oraciones y sacrificios.

Honestamente hay que tener la mente muy abierta, ser muy respetuosos y considerados a la hora de ir a este lugar, incluso el mismo pueblo se rige por sus propias normas, en la cual resuena la noticia que quemaron vivo al alcalde del pueblo por malversación de recursos.

Vivir la experiencia, en el interior De la Iglesia, de un sacrificio rodeado de misterio invade tu mente, no sabes realmente hasta qué punto puede llegar la credibilidad de la gente por la realización de estos rituales e incluso, el escepticismo que nos rodea por algo que desconocemos, que tanto pueda llegar a cambiar.
Escuchar rezos en la lengua local Tzotzil, incluso te puede invadir una sensación de miedo, algo desconocido pero fascinante.
¿Puede llegar la conciencia a sanar enfermedades, heridas, dolores o al espíritu con la creencia religiosa? Al final, como lo viví en el Arco del Tiempo, la mente es demasiado poderosa.

Por fin logré conocer este misterioso lugar, quedé encantado y tengo intención de volver, quiero realizarme una limpia que espiritualmente Dios sabe que me hace falta, pero en otro momento ya que tocaba el turno de visitar el pueblo vecino llamado Zinacantán, merezco mérito porque me costó mucho trabajo recordar el nombre, siempre decían Zacatlán y eso está en en otra parte… en fin, aquí es un poco más sin cuidado, puedes tener mayor libertad pero sin cruzar la línea de respeto que, por sentido común, hay en todo el mundo, un lugar dedicado a las telas coloridas y florales, a decir verdad de muy buena calidad, no pude evitar comprarme una chamarra y por supuesto visitar la iglesia donde, al igual que el Chamula, se percibe un ambiente místico pero no al grado de ver sacrificios de animales para curar enfermedades.


Esto dio fin a mi aventura Chiapaneca, claro que fue un cierre con broche de oro, es increíble cómo de paisajes naturales, pasas a rituales prehispánicos religiosos y charlas reflexivas sobre el amor que hay que tenerle a la pacha mama (Madre tierra).
Chiapas es un destino al cual creo vas a envolverte de naturaleza, de cultura y aprendizaje, de distintas sociedades y de historia.
Estoy muy agradecido con todas estas enseñanzas, así como nuevamente el grupo de fotoexplora por invitarme a la primera parte de esta aventura, y definitivamente si buscamos un lugar donde convivir con la naturaleza y nuestro propio espíritu, Chiapas es el destino ideal, solo no lo anden gentrificando.

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