Girona

“You know nothing, Jon Snow”. Es bueno recordar una de las frases más emblemáticas de la serie Game of Thrones, una serie que me encantaba y que curiosamente llegué a ella por varios memes, haciéndome buscar por todas partes los Blu-ray de las temporadas que ya habían sido transmitidas hasta la que se estaba transmitiendo en tiempo real en ese momento.

¡Qué gran serie! Tengo hasta una historia personal con ella que no contaré porque me pongo nostálgico. Solo diré que la duración de la serie coincidió con una época muy reveladora de mi vida (tenía aproximadamente 19 años cuando empezó y terminó cuando tenía 28). Estamos hablando de que mi transición a la vida adulta ocurrió al mismo tiempo que la serie, por lo tanto, hay mucha historia personal detrás.

Pero bueno, ¿por qué comienzo hablando de esta serie? Porque en la historia anterior conté de mis días libres en Barcelona y que aproveché para ir a una de las ciudades que fue el escenario perfecto para la filmación de varios capítulos de esta serie.

Era un viaje perfecto, lleno de referencias a la serie y con una arquitectura medieval realmente muy digna. No recuerdo haber estado alguna vez en una ciudad con una arquitectura medieval tan hermosa. Llegué a Girona por la noche, muy tarde, a decir verdad, pero a lo lejos me atraía una estructura que quizás no pude reconocer al principio. Al acercarme, me di cuenta de que era la catedral usada en uno de los capítulos de GOT. Uffff, ¡qué hermosa catedral! Iluminada e imponente, era la bienvenida perfecta para esta aventura en las calles de Girona.

Como tenía poco tiempo, quise aprovechar lo más que pude, así que muy temprano en la mañana me uní a una excursión gratuita donde recorreríamos gran parte de la ciudad.

Me daban los buenos días el río Onyar, un río muy europeo que divide el casco antiguo de la ciudad moderna. Para llegar a otra edificación emblemática, adornada con flores estilo culto satánico endemoniado que busca sangre joven para hacer rituales paganos (esto debido a que estaba en plena celebración del Festival de las Flores, Temps de Flors para que no se enojen los catalanes).

Esta celebración no la conocía, y vaya que es famosa. Había una cantidad impresionante de turistas, tantos que hasta pensé que esos mensajes de odio al turismo que había desperdigados por todo Girona tenían razón, aunque yo era un turista más.

En fin, Girona es una ciudad que se debe recorrer a pie. Cansarse no está permitido. Es más, cada espacio que recorres y te sorprende con su hermosa arquitectura te invita a seguir explorando. Recuerdo estar en algún momento sintiéndome en un videojuego, recorriendo los jardines de un castillo, viendo los contrastes de colores entre una edificación extremadamente sobria y gris, pero adornada con coloridas flores de todos los tonos y el pasto más verde que he visto en mi vida.

La catedral que visité la primera noche que llegué, ahora me daba una más cálida bienvenida al atardecer. Con sus puertas abiertas, me invitó a lo que, para mi sorpresa, fue algo que siempre me ha encantado y que he mencionado mucho: UN CONCIERTO DENTRO DE LA CATEDRAL. Era un concierto de ensamble de guitarras donde se podían distinguir melodías de la Edad Media (lo puedo distinguir por tantas películas, series y videojuegos que tienen este tipo de música). Así que suena muy cool decir que disfruté de un concierto de música medieval dentro de la catedral de Girona. ¡Qué buen recuerdo!

Continuando con mi caminata, llegué a uno de los puntos más importantes de la ciudad, aunque más moderno, podría mencionar: un puente construido por Gustave Eiffel. Así es, el mismo que construyó la Torre Eiffel de París y el puente de fierro en Ecatepec (jajajajaja). Era un puente muy lindo y creo que, sin saber el dato de que fue Eiffel quien lo construyó, su diseño me habría hecho cuestionármelo internamente.

Otro de los recorridos importantes de Girona es por el barrio judío, dándole un valor histórico y cultural a la ciudad, explicando la persecución que han sufrido los judíos durante siglos.

Recorrer las murallas romanas también te regala una de las mejores vistas de la ciudad, y si tienes suerte, como la tuve yo, puedes ver un atardecer que ilumine los edificios históricos que tiene esta maravilla de ciudad.

Para terminar este recorrido, decidí que después de rodearme de castillos, murallas y catedrales, ahora quería rodearme de naturaleza y árboles gigantes en un pequeño parque cerca de mi hospedaje, que realmente me dejó maravillado por lo hermoso y contrastante que era en comparación con la ciudad.

Fueron pocos días los que tuve la oportunidad de estar en Girona, aunque realmente creo que dos o tres días son suficientes. Esta ciudad está tan rica en historia que simplemente fue la mejor decisión incluirla para la producción de la serie que mencioné al principio y que claramente recomiendo (aunque el final es una porquería).

Era hora de descansar y tomar mi tren de regreso a Barcelona para seguir cumpliendo con mis obligaciones académicas y aburridas.

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