El Calafate.
Cuando emprendo un viaje, una parte de la planeación que más me gusta hacer es buscar hospedaje. Normalmente, uso la plataforma Airbnb, para que los vecinos de los dueños del Airbnb se molesten por andar metiendo extraños a sus casas o departamentos y que, aparte, les paguen por ello. Y he de decir que, al igual que las personas con sus aplicaciones de conocer otras personas, ver una estancia a través de fotografías puede no siempre ser lo que uno espera. Ya sea la dimensión del tamaño no es congruente, el inmobiliario no funciona, el clima, la limpieza y blablabla. Si somos compulsivos, podremos encontrar mil errores; por lo tanto, nunca tendremos la certeza de que, al reservar una estancia, esta vaya a ser 100% de nuestro agrado, pero yo tomo lo curiosidad muy divertida.
Ahora, imaginen tener expectativas altas por las fotografías del apartamento porque se ve muy acogedor, y llegar y que, efectivamente, sea como en las fotos. Eso mismo me ocurrió al llegar a mi hospedaje en El Calafate, una casa pretendiendo ser una cabaña, con una pequeña terraza que da hacia uno de los lagos más emblemáticos de El Calafate, el gran lago Argentino.
Al salir a dar la primera caminata por el centro, lo primero que te percatas de un duro golpe en la nariz es del frío, pero es un frío tan acogedor que, incluso llegando a temperaturas bajas, lo logras disfrutar (bueno, no tanto a la 1 a.m.) y observando a tu alrededor un paisaje patagónico con sus montañas heladas, sus cabañas, su vegetación y fauna, donde incluso se nota una libertad para los animales (menos los guanacos, pero ya llegaré a eso), que parece que la presencia humana no parece incomodarles.
Caminando por el pueblo, pensaba en un escenario digno de una serie televisiva de las montañas donde ocurre un asesinato y todo el mundo del pequeño pueblo está consternado, por lo que un detective llega para investigar el caso… bueno, sí, me estoy fusilando la trama de “Twin Peaks”, pero el entorno lo ameritaba.
Dado que ya di un contexto un poco vago de lo que es El Calafate, quiero empezar a cubrir mi itinerario y compartirlo de la manera más amena posible, tanto para que no sea muy largo y yo no me quede sin ideas ni me dé flojera escribir tanto.
2 de Diciembre del 2023
El mismo día que llegamos, tuvimos la oportunidad de ir a una parte alejada tanto del pueblo como de cualquier indicio de luz artificial que pudiera entorpecer la actividad con esa contaminación lumínica que muchos astrofotógrafos han de odiar. Ya que sí, fuimos a contemplar las estrellas con un astrólogo y su telescopio. Fue una experiencia agradable, que claro, se puede vivir en cualquier parte del mundo, pero decir que la viviste en Calafate tiene su encanto.
Otro de los aspectos agradables de viajar es conocer amigos nuevos y he de decir que de los viajes que he hecho, en este día en específico, me hice del amigo más particular que he tenido en toda mi vida, llamado Beto (como mi hermano), una cabra que se sentía perro y que, a decir verdad, me cayó mejor que muchos otros perros (cofcof chihuahueños).
3 de Diciembre del 2023
El highlight de El Calafate. Miren, mi tercer día en Argentina y ya empezaba con las grandes, ENORMES, sorpresas. Las expectativas aquí no solo eran altas, eran garantizadas; era mi oportunidad de estar por primera vez en una superficie hecha de hielo y qué mejor manera de hacerlo que caminar por uno de los glaciares más hermosos del mundo: El glaciar Perito Moreno.
De entrada, y para ir aumentando más la emoción, el trayecto al glaciar, una carretera con vistas espectaculares, donde el indicador de estar cada vez más cerca era ver cómo aumentaba de tamaño la montaña andina para, por fin, arribar a una zona de descanso donde nos podríamos abastecer para comenzar la aventura. Donde primero tomaríamos unos corredores para ver por primera vez y de cerca al majestuoso e imponente glaciar Perito Moreno. Desde aquí, la vista era maravillosa; créanme, si escribir pudiera transmitir la emoción que sentí al estar ahí, todos estaríamos chillando. Simplemente era majestuoso, el sonido del hielo, la oportunidad que tuve de ver el desprendimiento de un pedazo del glaciar, el frío, la montaña cubierta de nieve y, como experiencia personal, la emoción de, como ya mencioné, mi primera vez estando tan cerca del hielo y de la nieve.
Ver el gran Glaciar a lo lejos, con una perspectiva panorámica, era un espectáculo, pero el siguiente paso de la aventura quizás ya era el toque que faltaba para que la expectativa se rompiera y se convirtiera en una de las experiencias más memorables de mi vida: caminar sobre el Perito Moreno. Así que nos embarcamos hacia la zona donde estaban unidas la superficie terrestre con la superficie del glaciar, que como dato curioso, pocos glaciares en el mundo tienen esta condición de unión entre tierra y hielo. Llegando, personal del tour nos instaló unos pinchos como medida de seguridad en el calzado, porque claro, no falta el compa que cree que es pista de hielo y, por primera vez en mi vida, di un primer paso hacia el hielo del glaciar. ¡Qué emoción! A partir de aquí fue caminar, caminar, caminar y caminar (no es queja) para concluir el paseo de trekking del glaciar de la manera más inesperada pero que, sin mentir, había estado pensando en el camino: nada más y nada menos que tomando un vaso de whisky con hielo del glaciar. Tomen esa, mmdores. Sin más que decir, el tercer día de mi aventura por Argentina y segundo en Calafate fueron un gran recuerdo que se quedará en mi memoria… bueno, y en este blog.
4 de Diciembre
Trekking, Trekking y más Trekking, es el deporte por excelencia de los treintañeros y heme aquí, a punto de dar una caminata de horas por otro cúmulo montañoso pero no helado de El Calafate, junto con una experiencia en kayak navegando por el helado lago argentino. Irónicamente, menciono el frío de El Calafate pero en esta caminata terminé más negro de lo que estoy. Fue el día más agradable en cuanto a clima, soleado, despejado, viento frío pero por lo mismo, hubo tal descuido que me despreocupé por llevar bloqueador, pero en fin, no vine a quejarme sino a decir que caminar por una zona tan privilegiada, ya que no es un acceso al que todo mundo pueda entrar y empezar a escuchar la historia de la zona y cómo ha cambiado en el pasar de los años. Ya que fósiles, cadáveres de animales y marcas de erosión en las superficies montañosas, hicieron de esta aventura de trekking otra experiencia espectacular y, para sorpresa de todo el grupo, los guías nos tenían preparada la sorpresa de comer nuestro pequeño aperitivo en la zona más alta de la montaña con una vista tan relajante que nuestros cuerpos cansados se olvidaron de la caminata y el sol. (Yo no, a mí sí me dolía todo.)
De regreso a nuestros kayaks, vimos el cadáver de un guanaco. ¿Recuerdan ese animal incomprendido del que les hablé? Pues resulta que los guanacos, por bonitos que sean, son una plaga para el ecosistema; por lo tanto, los dueños de los grandes terrenos optan por cercar los accesos a estos y así evitar que estos animalitos crucen al otro lado. Claro que siempre hay uno que otro guanaco rebelde con mucha confianza en sí mismo que intenta cruzar la cerca, donde algunos lo logran y otros no. Es común ver cadáveres de guanacos colgados de las cercas, es tristemente divertido.
Este fue nuestro último día en Calafate, y como por arte de magia, el destino lo sabía, que hasta nos regaló un atardecer al llegar al hospedaje para despedirse de nosotros.
5 de diciembre del 2023.
Maletas, experiencia y sin piernas ni brazos, todo listo para regresar a Buenos Aires y, ahora sí, disfrutar de sus alfajores, comida y, por el amor de Dios, ahora sí, un poco de calor.